Tema 4: La verdadera Salud.

¿Qué entendemos por salud?

La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y también social, no solamente la ausencia de enfermedad o dolencia, según la definición presentada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su constitución aprobada en 1948.

Este concepto se amplía a:

«La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades»

«La salud es un estado de bienestar físico, mental y social, con capacidad de funcionamiento, y no sólo la ausencia de afecciones o enfermedades»

La salud se mide por el impacto que una persona puede recibir sin comprometer su sistema de vida. Así, el sistema de vida se convierte en criterio de salud. Una persona sana es aquella que puede vivir sus sueños no confesados plenamente….

Moshé Feldenkrais

“La salud es principalmente una medida de la capacidad de cada persona de hacer o de convertirse en lo que quiere ser….”

René Dubos

Cuerpo, mente y espíritu

La concepción psicosomática nos obliga a atender nuestra interioridad como causa posible de perturbaciones del cuerpo.

Esto es reconocido unánimemente por la clínica occidental, que ve que en los consultorios un altísimo porcentaje de consultas responde a distorsiones de la mente o de la personalidad, en sentido amplio.

Este nuevo enfoque no es dualista a la manera cartesiana. Concibe al hombre como una unidad, en la que con mucha frecuencia anidan los poderes curativos, que estimulados, ayudan a resolver los problemas somáticos.

La filosofía médica no materialista de este modo va incrementándose en el mundo en que pudo predominar la medicina convencional.

En la antigua Grecia nada se sabía de virus y bacterias, pero ya reconocían que la personalidad y sus características, desempeñan un rol fundamental en los orígenes de la enfermedad.

Galeno, una figura gigantesca del mundo antiguo, ya observó la existencia de un vínculo muy estrecho entre la melancolía y el cáncer de mama.

De este modo, en estos primeros enfoques médicos, encontramos tempranamente un criterio holístico en la consideración de la salud y la enfermedad

Platón remarcaba que la buena educación es la que tendía con fuerza a mejorar la mente juntamente con el cuerpo. Reconocía, de alguna manera, que la salud corporal conduce a la higiene mental, pero, al mismo tiempo, que el buen estado mental predispone al buen estado corporal.

Así, establecía, específicamente, que el alma “buena”, por su propia excelencia, mejora al cuerpo en todo sentido.

Medicina holística

La mayoría de las enfermedades físicas, mentales y emocionales son causadas por impactos emocionales negativos no liberados al momento.

 Para poderlo explicar, será necesario hacer una introducción a la medicina holística.

La medicina holística entiende que la energía entra en el cuerpo por los alimentos, el aire y el sol. La energía se distribuye por todo el cuerpo a través de los meridianos. Esta energía nos permite, por un lado, llevar a cabo acciones físicas, emocionales y mentales.

Por otro, hace que las células puedan reproducirse correctamente. Si la energía llega bien a todo el cuerpo, todo funciona, pero no siempre es así.

Cuando hay un impacto emocional (conflicto, disgusto…), si no se libera al momento (hablando, gritando, llorando…), hay un estancamiento de la energía, se obstruyen los meridianos y la energía se convierte en materia (bloqueo energético).

Los bloqueos energéticos tienen una repercusión física y otra emocional. A nivel físico, un bloqueo genera una presión sobre los órganos de alrededor y absorbe su energía.

Estos órganos se inflaman, se debilitan y, con el tiempo, originan enfermedades. Por el contrario, las células que forman el bloqueo ganan en tamaño y en fuerza hasta el punto de alterar su ADN, lo que puede generar tumores, miomas y quistes.

Para evitar enfermedades cancerígenas, el cuerpo abre pequeñas fisuras allí donde hay un bloqueo. A través de las fisuras, provoca fugas de energía para no alimentar las células del bloqueo y para impedir que cojan fuerza.

Cuando hay fugas, quiere decir que hay partes del cuerpo que reciben menos energía y se vuelven más débiles. En muchos casos, una parte débil es el sistema nervioso.

Un sistema nervioso debilitado hace que la persona viva los impactos emocionales de manera amplificada (ansiedad, angustia…), el doble o el triple de lo que sería normal. De esta manera, el cuerpo físico ha transmitido el problema al cuerpo emocional.

Los bloqueos energéticos importantes también pueden desencadenar un holograma de personalidad. La persona se aleja de quien realmente es y esto conlleva problemas de miedos, inseguridad y falta de autoestima.

El individuo, al sentirse vulnerable, crea corazas y se muestra diferente ante los demás como mecanismo de protección. Todo ello puede provocar trastornos físicos y emocionales.

Cuando se eliminan estos bloqueos (causas), las enfermedades (efectos) desaparecen y la persona vuelve a mostrarse auténtica y fiel a su personalidad real.

Aportaciones del Vedanta a la salud

Este hecho sobre la existencia nombrado anteriormente, es un muy importante, porque abre la brecha de la distinción entre sujeto y objeto, lo cual es responsable de gran parte del sufrimiento existencial que caracteriza a la vida humana.

Es causante de todo tipo de trastornos emocionales, porque al aceptar la dualidad sujeto-objeto como un hecho coloca al individuo en conflicto con los objetos.

En la dualidad, el sujeto, la persona que he sido condicionado a creer que soy, se considera a sí mismo como limitado e incompleto. Debido a este hecho, él o ella siente que necesita objetos —una casa, un trabajo, una relación, hijos, etc— para eliminar la sensación de incompletud‘ asociada a su condición de sujeto.

Él o ella deben desarrollar estrategias para obtener los objetos deseados y para evitar los objetos no deseados. La búsqueda y la evitación de objetos representa un considerable sufrimiento.

Debido a que tanto el sujeto como los objetos están sujetos a cambios, en cuanto que están en el tiempo donde la dualidad existe, es difícil obtener y conservar los objetos deseados.

El tiempo, la característica más sobresaliente de la dualidad, pone un énfasis considerable en el tema también.

Sus deseos están cambiando constantemente. Cuando se consigue un objeto, se produce un cambio en el sujeto que provoca un cambio en su relación con el objeto.

La fricción constante causada por la interacción entre el sujeto y los objetos inevitablemente conduce a la pérdida de energía y a la muerte.

El Vedanta sostiene que la dualidad no es más que una creencia producida por la ignorancia de la naturaleza de la realidad, no un hecho.

De hecho, la realidad es no-dual.

Esto significa que la distinción entre sujeto y objeto realmente no existe. El sujeto no es diferente de los objetos. Tanto el sujeto como los objetos son manifestaciones aparentes del Sí mismo o Consciencia no dual.

La iluminación es la liberación del sufrimiento que surge cuando la naturaleza no-dual del Sí mismo es completamente percibida.

Cuando ya no te percibes a ti mismo como separado del mundo de los objetos —sí, las personas también son objetos en la dualidad— el conflicto desaparece y el sujeto se libera del deseo de obtener y conservar objetos.

El Vedanta es un modo de indagación comprobado a lo largo del tiempo sobre la naturaleza de la realidad que en última instancia resuelve la dualidad sujeto-objeto, revelando la naturaleza no-dual del Sí mismo.

– James Swartz


Alimentación natural y de vitalidad.


¿Qué es en realidad la enfermedad?

“La enfermedad es el esfuerzo que hace la naturaleza para sanar al hombre. No hay que luchar contra ella, sino integrarla, comprenderla y trascenderla”.  (Enric Corbera)

La enfermedad en realidad no existe. La enfermedad es tan solo una ilusión de la mente. El estado natural de nuestro cuerpo es la salud. La vida (el universo), se comunica con nosotros a través de nuestro cuerpo (estamos unidos a todo lo que existe), y lo hace mediante avisos, como el dolor o molestias. Lo que nosotros conocemos vulgarmente como enfermedad, no es más que la consecuencia de no haber escuchado y/o comprendido el lenguaje interior de nuestro organismo, para avisarnos que nuestra vida no va por el camino adecuado en beneficio de nuestra propia salud y evolución.

La enfermedad es ignorancia. La enfermedad es ignorar algo. La enfermedad es mala vibración. A menudo nos han dicho que estar enfermo era algo normal, que la enfermedad es un paso obligado, un peaje del que no se salva nadie, pero nunca se nos explicó por qué.

La enfermedad como “medio de compensación”

Cada ser es responsable ante el universo de sus decisiones y de las consecuencias que éstas provocan. Aun así, no estamos compensando a nadie, estamos siguiendo un camino que nos conduce hacia nuestra plenitud como seres espirituales, y en nuestro trayecto hemos podido ocasionar desviaciones (muerte, sufrimiento, dolor, etc), y así, podremos experimentar las consecuencias de esas desviaciones y completar nuestro crecimiento.

El dolor no es ningún castigo. El dolor no es otra cosa que una acumulación insana durante meses, incluso años, de los efectos de una vida desordenada en muchos sentidos. Es el efecto  de una vida alejada de nuestros propios sueños, o desconectada de nuestro interior. El dolor es un mensaje de tu cuerpo que indica que todavía está dispuesto a luchar, a vivir. Así pues, el dolor se puede convertir en un valioso maestro, amigo y vehículo para nuestra sanación. Para la medicina tradicional china, el dolor es sinónimo de bloqueo del (Qi, Praná  o energía vital). El dolor es una manifestación del cuerpo en un intento de comunicarnos que no deberíamos seguir por el mismo camino.

Aunque nuestra tendencia natural sea la de ver la enfermedad como algo negativo, y con mayor razón, si viene acompañada de dolor físico, en realidad la enfermedad (incluido el cáncer), es nuestra aliada. La enfermedad nos alerta para que cambiemos nuestra actual forma de vivir; tanto en el plano físico, como en el mental y emocional.  La enfermedad no es una lotería cósmica que nos ha tocado debido a nuestra mala suerte. Toda enfermedad física en realidad proviene de nuestra mente, pero su verdadera raíz y origen hay que buscarla en el campo espiritual.

¿Cómo afrontar la enfermedad?

  1. En primer lugar aceptándola y dándole gracias por su mensaje.
  2. No culpando a nada ni a nadie. Sólo tú eres el único responsable (no culpable).
  3. Alcanzando un nuevo compromiso de cambio radical en tu vida

Tenemos que utilizar la enfermedad como una herramienta de curación, transformación y crecimiento. Solo así podremos sanar de forma definitiva.

Desajuste existencial

Es bastante frecuente que nos limitemos a culpar al entorno, para justificar el episodio de una enfermedad, pero más cierto es, que experimentamos en nuestra propia carne los desequilibrios que hemos ocasionado nosotros mismos, y también a nuestros compañeros de camino. De hecho, la enfermedad acaba siendo un camino lógico, cuando estamos y nos mantenemos desconectados de nuestro interior, donde reside la conexión con lo divino, y tenemos incluso como compañía, el éxito financiero o profesional, una sensación de falta de sentido, y nos sentimos  a la merced de la casualidad, navegando en un entorno desordenado, y alejados de la conciencia de lo que realmente somos.

“La enfermedad es una separación del hombre de su verdadera esencia espiritual.”

Dr. Deepak Chopra

Energía y vibración.

Todos vibramos en el nivel subatómico a un cierto nivel, a determinadas  frecuencias. La materia en realidad tal y como la conocemos no existe. En realidad todo es energía. Todo está siempre en constante movimiento a nivel molecular.

Al igual que un edificio está hecho de miles de ladrillos, nuestro cuerpo está hecho de billones de células, y estas a su vez, de moléculas y de átomos.

El átomo como sabemos tiene un núcleo, pero el 99,99% que en apariencia está vacío, en realidad no lo está, es todo energía. Alrededor del átomo giran los electrones a una velocidad de 2.000 vueltas por segundo, esto es lo que genera la vibración de todo lo que existe. 

Esta vibración es lo que va a determinar el estado de nuestra salud. A mayor vibración tendremos mayor salud y menos enfermedades.

La mayor o menor vibración va a depender de muchos factores. De nuestra alimentación, pensamientos, emociones, sentimientos, y de nuestro grado de espiritualidad. No olvidemos que somos tres en uno. Cuerpo mente y espíritu.

La forma que tiene tu cuerpo y la expresión de tu cara, son la suma de todo lo que has dicho, y de todo lo que has pensado en tu vida. Eso eres tú, ése es tu pasado. Eres la suma de todas tus creencias. Tu futuro es lo que “crees ahora”, porque eso es lo que “crearás”, y lo que lo formará. 

Eres tu propio creador. 

Si tú piensas que las vibraciones no existen, o que la medicina natural o los productos naturales no curan, pues tendrás razón. Para ti no funcionarán. He dicho bien: “para ti”. Nuestro cuerpo funciona según un sistema de creencias.

Todos te han enseñado que no somos capaces de sanarnos con nuestra energía, con la energía de nuestros pensamientos. Pero no es verdad. Cuando una persona pone toda su fe, todas sus creencias, toda su confianza en otros, y éstos colaboran con ella al 100 %, seguro que sanará. 

Debes aprender que de ti depende tu vida. Tú eres el único responsable de tus actos y de tus decisiones, y de lo que haces con tu cuerpo.

Desde hace mucho tiempo, hemos puesto la responsabilidad de nuestras vidas en manos de los demás.

Médicos, enfermeros, curanderos, etc, cuando en realidad, la decisión y la última responsabilidad siempre son nuestras. 

De nada sirve que estés dispuesto a sanarte, si otorgas el poder a otros, y no pones nada de tu parte. La sanación está dentro de ti.

Tu propia mente puede sanarte de un cáncer por ejemplo, por increíble que te parezca. 

Simplemente por la fuerza generada por un deseo muy concreto:

volver a disfrutar de los placeres de la vida.

O tener un poderoso motivo u objetivo para vivir, sea el que fuere.

Viktor Frankl, padre de la logoterapia (psicología del significado de la existencia humana, así como la búsqueda de dicho sentido por parte del hombre), durante su cautiverio en varios campos de concentración nazis, durante la II Guerra mundial, observó que los que sobrevivían en los campos de exterminio, no eran los más fuertes, ni los mejor alimentados.

Los que sobrevivían siempre, eran los que tenían un poderoso motivo para vivir.

En los campos de concentración nazis no se conocían los casos de cáncer, y los que entraban con él, les remitía la enfermedad. 

Ver bibliografía del Dr. Viktor Frankl (El hombre en busca de sentido).

Según una filosofía ancestral hawaiana llamada Ho’oponopono, los humanos somos responsables de todo lo que nos pasa. Y es más: somos responsables de todo lo que está ocurriendo en el planeta, y de todo lo que pasa en el universo. Cuando se juzga, se manda malas vibraciones, y éstas son las causantes también, de que se crean otras ondas negativas.

Si yo pienso mal de una persona, o lo hacemos varias personas,  ésta recibe sin duda, a través de su mente y a través del subconsciente, malas vibraciones, que seguramente no le afectarán mucho si es en una determinada situación. Pero si este pensamiento o sentimiento negativo hacia la otra persona, se repite de manera periódica, o con frecuencia, recibirá mis malas energías de baja densidad, y en mayor grado si son varias personas.

Todos criticamos a menudo públicamente a alguna persona. Piénsalo bien: después de hacerlo, observa que no te sientes bien, no te da satisfacción alguna, y por supuesto, ninguna buena vibración.

¿Sabes por qué?

Porque “lo que envías lo recibes “multiplicado por tres.

Es la ley de las energías. Cuando haces cumplidos y “enhorabuenas”, recibirás felicitaciones; cuando envías destrucción, esto es lo que recibirás.

Todos sabemos el gran daño que estamos ocasionando a la naturaleza, y las malas vibraciones que le mandamos al aura que envuelve a la Tierra (el aura = el campo etérico).  Somos entre todos, los únicos responsables de todos los desastres que en la actualidad asolan a nuestra madre Tierra (Gaia), a través de la mente colectiva que rodea nuestro planeta. La Tierra es un ser vivo en su conjunto, y nosotros somos una parte de las células que la conforman. El planeta en realidad se nutre de nuestros pensamientos, sentimientos y emociones de toda la humanidad que se encuentran en el inconsciente colectivo.

La Tierra ante tanta negatividad, miedos y malas vibraciones, se revela curándose a sí misma, a través de todo lo que nosotros llamamos desastres, o catástrofes.

La curiosidad es la base de la inteligencia. Tu pasado es el cúmulo de tus vivencias; tu presente es ahora, y tu futuro lo estás creando en este instante.

Tu salud depende de ello. Crea buenas energías, y así será tu vida. “Lo que crees, creas”.

 “Si la mente está tranquila y ocupada con pensamientos positivos,

es más difícil que el cuerpo enferme.”

                                                                                                                                                             Dalai Lama

Si cambias tus pensamientos cambias tus emociones.

Si cambias tus emociones cambias tu actitud.

Si cambias tu actitud cambias tu vida.

Si cambias tu vida cambias tu destino.


JUEGO Y EXPERIMENTO CON LA CONSCIENCIA.

10 TIPS Y HÁBITOS SALUDABLES

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