Tema 4: La ventana hacia la no dualidad.

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En nuestro estado habitual de conciencia nos encontramos, totalmente hipnotizados.

El mecanismo de identificación  tiene el efecto de limitar el infinito campo de energía concientiva primigenia en una determinada longitud del espectro de sensaciones de identidad contraída al cuerpo y a la mente, encerrando el Sí Mismo en un receptáculo ubicado en la cabeza donde el discurso psicológico es recreado en ese espacio intraquísico denominado ego, empaquetado en una sensación de ser una persona, con un campo energético contraído y separado de todos los objetos que le rodean.

A este se le suele denominar mundo exterior, y que se define como aquellos objetos conceptuales, mentales y físicos que organizan la psiquis del ser humano.

El objeto “ser humano”, cuando se observa como un simple objeto más incluido en la Conciencia, inaugura la sensación interna de búsqueda de la identidad real. Ese momento de giro, se le suele denominar despertar.

A veces se le suele comparar con el sueño. Se le denomina “sueño hipervigílico” al sueño de vigilia donde el grado de hipnosis colectiva e individual es más alto, es decir, abarca casi el 95% del tiempo de vida vigílica, provocando el denominado “sueño de la conciencia”.

El “sueño de la conciencia” no es nada más que la falsa apropiación por parte de nuestra Conciencia de los objetos que observa, a los cuales se apega por un proceso espontáneo sin control por parte de nadie. Es como dormir en el estado de vigilia, lo cual aparentemente consume menos recursos energéticos que vivir despierto.

Esto es una falacia que inventa la mente individual para protegerse a sí misma y mantener el estado de sufrimiento y placer que provocan la apropiación de los objetos de los sentidos.

Revertir este proceso se denomina autoindagación, que es el método directo que proporciona la divinidad a través de ciertos mensajes ocultos en las distintas filosofías y ramas del saber mundano, codificado en las distintas Sabidurias Perennes de las distintas tradiciones de India, Egipto, Grecia, Perú, México, El Tíbet, China, Arabia y Japón (aunque podríamos nombrar otras de África y Oceanía que conocen a través de su tradición el contacto íntimo con el Ser y los medios para unirse con el Cosmos.

Cosmos significa “orden”.

Existe un orden en el Universo y unas leyes que pueden estudiarse en los textos antiguos del saber griego, árabe, etc que empleaban los números como método de crecimiento y armonización hacia el Ser.

Existían escuelas de orden esotérico y exotérico, que iniciaban a sus estudiantes y discípulos (también discípulas) en las pruebas de fuerza, valor y amor por la Verdad y las Artes. Se examinaba el carácter como piedra a pulir para alcanzar estados de nobleza y compasión, de sabiduría y desapego.

Muchos personajes de la Antigüedad fueron testigos del encumbramiento de un Platón, Sócrates, Pitágoras, Buda, Zoroastro, Jesús, Lao-Tsé, Rumi, Dante, Goethe, Leibniz, San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús, el maestro Eckart, etc…

Ellos entendieron el orden cósmico y la implantaron en su interior, obedeciendo la voz del corazón silencioso.

Derrotaron al dragón de fuego como hizo San Jorge, quemando su propio ego en la ferviente hoguera de la fe, la confianza y el amor por la Verdad. Es decir, barrieron su casa antes (o quien sabe si después) de intentar cambiar el mundo que les rodea, sin éxito.

El condicionamiento humano es muy potente y empieza con el hecho de reconocer y nombrar los objetos primarios de conocimiento, el cuerpo y la asociación con los padres, los cuales le dan un nombre, el cual inmediatamente genera una imagen en el cerebro del niño para protegerse del entorno y poder sobrevivir como ser humano dentro de un espacio de conciencia limitado.

El valor del ego es incuestionable.

Sin él difícilmente sobreviviría un niño en su entorno. Podría calificársele de vulnerable, tímido, retraído o incluso diagnósticársela, sin saber, que puede ser un ser altamente sensible.

De este hecho, actualmente, existen en este plano de conciencia denominado mundo, seres que son como semillas de luz desde su nacimiento vienen con capacidades despiertas con respecto a generaciones anteriores.

Esto lo podemos constatar en la pronta búsqueda y despertar de muchas personas jóvenes que han incorporado a su vida esta promesa de iluminación, la cual es la mejor noticia que puede recibir un ser humano.

Jeff Foster

La iluminación no solo es posible, sino que ahora es más fácil, liviano y corto el período de gestación  que en otras épocas. La visión holística que apareció ya hace 100 años, se ha convertido en una posibilidad al alcance de los muchos.

El proceso de reorientación energética para el autodescubrimiento interior, invoca hacia el origen de la Conciencia, la comprensión integral (no sólo intelectiva) de los procesos vitales, mentales, emocionales, sociales, familiares y de expansión interna.

Este proceso al principio no está en contra de la razón dialéctica para entender los fenómenos y obstrucciones que nos separan de la felicidad, la cual es la meta o cúspide de realización del ser humano.

Sin embargo, felicidad es otro nombre o concepto que es equivalente, en el plano impersonal, a Verdad, a Amor, a Sabiduría y/o Liberación.

No debemos confundir despertar o iluminación con Liberación. Ésta última es la puerta de no retorno al denominado Samsara, de incontables e infinitos nacimientos y muertes de la rueda de la Vida.

Para ello la ventana de la No dualidad nos puede aclarar el panorama:

  1. En la primera habitación (área libre) es la parte de nosotros mismos que los demás también ven. En este contexto de No Dualidad, podemos asociarlo al estado de vigilia y representa la mente separada e identificada con el cuerpo y la mente.
  2. La número dos (área ciega) lo que los otros perciben pero nosotros no. En esta zona, la Conciencia habita dormida y atrapada por los lazos del deseo, el temor, la culpa, etc que nos domina en el plano emocional profundo y que constituyen la zona sombría del inconsciente personal.
    Está asociada al estado de vigilia y de sueño con sueños.
  3. La tercera (área oculta) es el espacio personal privado, es el área de los secretos infantiles y primarios y se le asocia con el estado de vigilia y de sueño con sueños.
  4. la última habitación (área desconocida) es la parte más misteriosa del subconsciente o del inconsciente que ni el sujeto ni su entorno logran percibir.Es el sueño profundo que toda persona teme y que sin embargo es el que más busca, es el espacio paradójico, donde todo es potencial e insondable.Se le asocia en la Vía del Pájaro con el dormir profundo sin sueños, y puede representar en la persona la Ignorancia Básica (pérdida de la Conciencia personal y de la existencia del mundo) o bien en un ser despierto, la AutoConciencia Luminosa que está más allá del Testigo pero que es Consciente de Sí Misma.

Cuestiones prácticas.

  • Joe Luft y Harry Igman idearon esta ventana. ¿QUÉ ES?

El hombre es un todo.

Cuando yo me comunico con otro, es todo mi yo, todas mis áreas, incluso aquellas que para mí son desconocidas o inconscientes, que se ponen en relación con el otro.

Si consideramos que cada uno de nosotros está dividido en áreas o zonas, en relación consigo mismo y con los demás, podría representarse así:

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VENTANA DE YOJARI 

 

 

YO

 

Lo que conozco

 

Lo que no conozco

 

 

LOS DEMÁS

 

CONOCEN DE MÍ

 

I. Yo abierto

 

III. Yo ciego

 

IGNORAN DE MÍ

 

II. Yo oculto

 

IV. Yo desconocido

 

Ejemplos:

Área 1: Evidentes: sexo, edad, modo de vivir.

            Lo que comunicamos: sentimientos, ideas, gustos.

Área 2: Experiencias íntimas vividas: las relaciones interpersonales suelen reducir esta zona a favor de la primera.

Área 3: Sentimientos de inferioridad, frustraciones…

            Limitaciones evidentes para los demás que no se ven.

Área 4: El inconsciente: vivencias reprimidas u olvidadas.

 

ALGUNOS PRINCIPIOS DE CAMBIO.

  1. Un cambio en cualquier cuadrante, afectará también a los demás cuadrantes.
  2. La amenaza tiende a disminuir la conciencia; la confianza mutua, la aumenta.
  3. La conciencia forzada no es deseable y normalmente es ineficaz.
  4. El conocimiento interpersonal, significa que el primer cuadrante aumenta en desmedro de otros.
  5. Cuanto más pequeño es el primer cuadrante, más pobre es la comunicación.
  6. Hay curiosidad por conocer el área desconocida, pero queda reprimida por la costumbre, la educación social, etc.
  7. El sistema de valores de un grupo y su grado de amistad puede medirse por la forma como afrontan los planos desconocidos de la vida del grupo.

 

CONCLUSIÓN:

La ampliación de la propia ventana tiene lugar:

  1. Por la propia manifestación a los demás. Cada vez que damos a conocer a alguien algo de nosotros que desconocía, ampliamos nuestra ventana en la zona I.
  2. Con el fedd-back que supone toda relación interpersonal, por ejemplo: cuando los demás no hacen conscientes de contenidos de la zona III.

A través de estos medios podemos ir ampliando nuestra zona I e ir conociéndonos mejor, estableciendo relaciones interpersonales más maduras y satisfactorias.

Aquí es donde empieza el viaje, desde lo Incognoscible hacia lo Incognoscible.


Te ofrecemos una meditación basada en la sensación que provocan los sonidos.

Sonidos cotidianos y no tan cotidianos que nos permiten hacer un viaje por nuestros sentidos y recuerdos desde nuestra infancia. Sonidos que nos envuelven en otros mundos que no hemos vivido pero que sentimos cerca.

Recomendamos hacer esta práctica tumbados con los ojos cerrados con atención plena

 

Hoja de trabajo grupal, ventana de Johari.

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