Tema 7: Vida y muerte.

“La parte cabe en el Todo, pero el Todo puede o no caber en la parte”

¿De donde venimos? Qué hemos venido a hacer al mundo? ¿Hacia donde vamos?

Son las 3 preguntas fundamentales que todos los seres humanos se han llegado a hacer alguna vez en la vida.

Estas o algunas variantes similares.

Los textos sagrados son fuente de inspiración para encontrar respuestas.

En realidad todas estas preguntas se condensan en una:

¿Quien Soy Yo?

 

Esta respuesta engloba todo el tiempo percibido por la mente. Presente, pasado y futuro.

En realidad, viene a responder a los 3 hechos fundamentales que marcan la vida del ser humano:

  1. El origen o nacimiento, la Fuente de la Vida.
  2. La vida y el mundo, o el tiempo físico de vida terrestre con sus limitaciones.
  3. El final o muerte, el Gran Desconocido.

Vida y muerte

 

Es decir, venimos de 0, después aparece el 1 o Yo Soy, posteriormente el 2 o el mundo y los otros seres y cosas de la existencia… e inevitablemente volvemos al 0, a la Nada o Vacío Existencial.

Llamamos vida a ese periodo que va desde el nacimiento hasta la muerte.

Sin embargo, el nacimiento no es el principio del hombre, ya que su vida empieza justo en el momento de su concepción, cuando los padres están en íntimo unión sexual.

Es decir, el hombre ha pasado por un periodo de gestación que suele ser de 9 meses.

Es aquí donde se origina el denominado cuerpo físico con todas sus características y particularidades, ya determinadas en el momento de su nacimiento.

Posteriormente desde el nacimiento hasta los 7 años se suele formar la personalidad básica con su rasgo predominante y sus tendencias caracteriológicas.

Esto coincide con el movimiento del primer chacra, Muladhara, que en la tradición védica se considera la base de la preservación física y de la identidad primaria.

 

planos sutiles

 

En este periodo el bebé aprende a caminar, a comer, a expresar sus emociones, a leer y a tomar contacto con su entorno.

Esta personalidad es fluctuante debido a los factores ambientales donde el niño nace, y van esculpiendo lentamente sus preferencias, predilecciones, gustos y aversiones.

Coincido con los estudiosos de la psicología en que la personalidad o ego va sufriendo cambios de etapa en etapa, de experiencia en experiencia, y la memoria psicológica va abriéndose camino sobre la memoria funcional o mecánica.

El desarrollo del lenguaje, la conceptualización, la introspección, la identificación, la proyección, la introyección, el juego y el aprendizaje de roles grupales, van dando forma al individuo. El árbol de decisiones parece abrirse y el infante aún está conectado con su experiencia primigenia de curiosidad, felicidad e inocencia. Aquí la Conciencia aún no siente ese apego-sensación a una identidad separada de forma intensa.

Es muy parecido al estado de Conciencia-Niño primigenio del que se habla en las tradiciones indostánicas del Jnana Yoga o vía del Conocimiento y la que aquí vamos a desmenuzar, escuchar, meditar y metabolizar en nuestro entorno de vida.

Podemos afirmar que desde los 0 a los 9 meses aproximadamente de edad el niño NO es consciente de existir. Eso dicen los científicos, médicos, neurólogos y pediatras.

Aún no reconoce su cuerpo ni a otros, ya que el pensamiento razonativo intelectual no está desarrollado.

Sin embargo, nosotros no estamos de acuerdo con esas afirmaciones.

¿Es posible con este tipo de pensamiento analítico conocer esta Conciencia-Niño?

La respuesta es , pues sino no tendría sentido este curso ni tampoco las vías progresivas que existen en nuestra realidad separada. Pero esto, no es el objeto de este tema, sino posteriores.

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los 4 círculos

Cuando el niño da el salto hacia el reconocimiento de sí mismo como un cuerpo con un nombre, se genera espontáneamente una identidad. Esta identidad, es INCUESTIONABLEMENTE, una autoimagen creada para proteger al individuo frente a otros individuos.

Es así como el primer temor y más potente, la escisión del niño del paraíso terrenal, produce la fractura y la formación de un ego para protegerse de otros individuos que imaginariamente pueden ser peligrosos o socaven la supervivencia del cuerpo.

Cuando esa coraza energética es creada, los sentidos internos son desterrados hacia el sótano del olvido, la desmemoria, no como un hecho voluntario, sino como consecuencia espontánea de la absorción de esta Conciencia a un recinto limitado en el espacio-tiempo.

Es este ego que en un principio nos protegía, el que acaba siendo la fuente de todas nuestras preocupaciones, quebrantos, placeres y aversiones.

Cuando el ego se forma de manera madura, hacia los 35 años y desde ahí a los 49, es donde comienza o suele comenzar la aspiración noble de salir del círculo del sufrimiento. Anteriormente, nuestro personaje ha ido acumulando experiencias personales íntimas, ha desplegado el juego de roles sociales y profesionales, familiares, nacionales.

Aunque es posible para unas pocas personas altamente sensibles que antes de esta edad, ya se plantearan esta búsqueda como reflejo de la insatisfacción o sensación de incompletitud consigo mismo, con las limitaciones personales y todo el conflicto ético y existencial de encontrar su lugar en el mundo, su propósito de vida o simplemente la búsqueda de la felicidad no contaminada con las oscilaciones emocionales y circunstancias del entorno.

El individuo pasa por las etapas de niñez, adolescencia, juventud, madurez, envejecimiento y muerte. Todo el movimiento cultural, intelectual, religioso y político influyen en la expresión del ser humano. Es decir, el condicionamiento exterior que es todo el pasado acumulado por la historia de la humanidad, empieza a anidar en su mente y en personalidad.

La personalidad es hija de su tiempo. Como tal es perecedera.

¿Entonces qué es lo que muere?

Indudablemente, debemos preguntarnos si existe algo intemporal dentro del individuo, más allá de la personalidad y las modas de su tiempo.

Para investigarnos a nosotros mismos, conocimiento subjetivo, podemos empezar autoobservándonos sin emitir juicios y opiniones sobre nuestro comportamiento. Si somos enteramente de una pieza o sin embargo, estamos fracturados en múltiples partes que se contradicen entre sí.

Podemos actuar como el científico observa su cultivo de laboratorio, con distancia, con cautela. Está envuelto todo el movimiento del pensar y el sentir, desde donde nace el actuar.

Llevamos una vida mecánica, saturada de actividades con el sólo propósito de mantenernos atados a la sensación de ser un individuo separado en un mundo hostil.

La ética nace dentro de un territorio cultural y marca las directrices del comportamiento del individuo. Este actuar según las normas de convivencia es ante todo superficial, digna de ser relativizada en su origen.

El Vedanta Advaita no imparte ningún sistema ético, sino que invita a descubrir lo natural y la eclosión de un orden natural que nace de la investigación perseverante y obediente a las palabras del gurú.

Este gurú no tiene por qué ser una persona física, sino que en su esencia está apuntando a la verdadera escucha, receptiva, de mente libre que una vez implementada en nuestra vida cotidiana, focaliza y dirige una acción total, sin memoria ni anticipación y libre de resultados que encadenan al ciclo del karma y dharma.

Una no-acción que es capaz de resolver por sí misma la fuente de todo problema, inquietud y perturbación del individuo, la cual es una inteligencia en Sí Misma libre de la sensación de ser una persona.

La personalidad desconoce lo que está más allá de los placeres del mundo.

El instrumento para investigar lo desconocido tiene que ser puesto a prueba.

La mente, constituida, básicamente por el pensamiento, es limitada en su expresión.

La conceptualización, el análisis y el raciocinio llegan hasta cierto grado de conocimiento del mundo y sus ramas del saber no pueden ser engullidas en una sola vida.

El conocimiento, per se, nos ayuda a tomar conciencia de nuestra limitación, ya que utiliza los sentidos externos, datos, información, como sustento de su investigación.

Así nace el conocimiento objetivo, limitado a sus propias conclusiones, pues suele partir de una opinión, de un prejuicio subjetivo del individuo o buscador.

¿Para qué vivimos? ¿Existe un propósito en nuestra vida?

Este tipo de preguntas suele aparecer en las crisis existenciales profundas del ser humano.

linea tiempo no dual

Aquí es donde suele aparecer el rol de buscador espiritual, a merced de las distintas terapias, métodos, religiones y filosofías que inundan el mercado espiritual.

Y si uno es un buscador honesto, tendrá que tomar acción y compromiso con sus nuevos alumbramientos internos.

El ser humano todavía no conoce lo que es lo más íntimo y natural a sí mismo.

Este Sí mismo aparece confundido y mezclado con las impurezas de la mente, con los caprichos y experiencias propias.

 

 


JUEGOS Y EXPERIMENTOS CON LA CONSCIENCIA.

Meditación en la muerte.

Preparación:

-Busca tu lugar de recogida en una habitación tranquila y silenciosa.

– Ponte ropa cómoda.

– Encuentra un espacio de 30 minutos para realizarla.

Duración: 10 minutos de música + 20 minutos de meditación guiada.

Procedimiento.

Este Ejercicio y Experimento con la Conciencia está destinado para recolocar tus valores existenciales cuando has perdido el sentido de la vida.

Beneficios:

Aliviar la carga pesada de los problemas y preocupaciones.

Activar el desapego y tomar distancia del dolor psicológico y emocional.

Aumenta la resilencia ante las adversidades.

 

“Alguien me dijo hace poco “¿Sabes para qué meditamos? Para desapegarnos y aprender a morir”.

Pero no hay que entenderlo como una muerte física, sino como la muerte de todo aquello que nos aleja del Ser… el desapego es el abandono del ego y la fusión con tu esencia, pura y libre.”

Escucha este audio y practica la siguiente meditación guiada.

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