Tema 9: El mecanismo que evita el presente.

el presente

Siempre me pregunté que entendía yo por presente y que entendían los demás por presente.

Definiciones y opiniones giraban en mi entorno de amigos personales íntimos sin que aquellos momentos, antes de cumplir los 49 años, pudiera saborear lo que yo imaginaba que era el presente. Sí el presente se me mostraba como un resbaladizo, corto, tenue e incontrolable momento en el que me sentía gozoso, tranquilo y en paz.



La figura del buscador a la que me aferraba me parecía una losa, una cruz… siempre buscando, siempre anticipando, siempre prometiendo…

El tiempo está involucrado en la búsqueda. Es inevitable si se parte de una situación sujeto-objeto no percibir el sueño del logro, el sentido, el objetivo, el método, el sistema… en fin, las rutinas o hábitos que representan una tensión o esfuerzo que es lo que encadena precisamente al mecanismo dual.

Por tanto, el mecanismo parece estar funcionando todo el tiempo y digo parece, porque el descubrimiento del presente, se percibe como una ausencia de sí mismo, un desalojo de la persona del cuadro de escenificación fenoménica y una expansión que cuando es reconocida desaparece.

Indudablemente el satori es un fenómeno mental que acontece al individuo en el momento en que la mente se observa a sí misma, carente de barreras, expansiva y ligera, luminosa e incluso beatífica. En ese momento, se produjo una fisura en tu espacio mental y el mecanismo de separación cesó como un péndulo que se mueve de un extremo a otro…y de repente, se queda clavado en el centro, sin movimiento.

El mecanismo de la mente se detiene, los pensamientos desaparecen y el impacto es tan grande que se produce una desidentificación absoluta con el cuerpo y con la persona y sus tensiones.

Todo esto queda registrado en la memoria del individuo, que intenta volver a revivir la misma experiencia… y nuevamente, cae inevitablemente en la rueda del hamster de sentirse un buscador con un propósito y con una meta.


Una mirada sobre el concepto de tiempo desde la visión advaita.

El tiempo es el origen de la división. El tiempo como tal no existe. Existe el tiempo para alguien, o incluso la duración de algo.

El pensamiento es tiempo, duración, finitud y devenir.

El concepto de tiempo ha encadenado al hombre a la prisión del sufrimiento y la ansiedad.

El tiempo es limitación. Es la aceptación de la esclavitud nacimiento-muerte.

Tiempo para amar.

Tiempo para morir.

“Tengo que trabajar, tengo que estudiar, debería ganar más dinero, tengo que levantarme más temprano…” En todas estas declaraciones, está implícito el tiempo.

El tiempo como flecha temporal unidireccional que los físicos estudian, no deja de ser el recinto tridimensional donde la Conciencia vive su autoencierro.

El tiempo es una dimensión sutil asociada al espacio. La denominada cuarta dimensión.

¿Pero existe una quinta?

¿O simplemente nos movemos en una escalera de 4 peldaños cuyo inicio y final continuamente recorremos sin remedio?

Si el tiempo va en un sentido, la memoria va en el opuesto.

¿Dónde nos encontramos nosotros?

¿Puede haber una verdadera relación de 2 personas que se viven a través de imágenes autocreadas de espacio-tiempo?

Todas estas preguntas nos llevan a declarar con exactitud que la cárcel del tiempo, construida con el devenir, con el llegar a ser, es siempre, una prisión confortable a ratos, construida de invisibles barrotes y clausurada por el individuo.

El ser humano dividido en su neurosis existencial, ha creado el “yo”, donde el tiempo, como subproducto de aquel, ha conformado el mundo que percibimos. No teniendo bastante, esta mente origina subcategorías, infinitas submodalidades: tiempo libre o de ocio y tiempo de negocio.

Un tiempo para sembrar…un tiempo para recoger.

Tiempo psicológico en definitiva.

¿Puede el ser humano unir las piezas rotas del mecanismo del reloj?

Descubrir la esencia del tiempo, la urdimbre de que está construido es comprender-nos en nuestra verdadera naturaleza.

“Con-ocio” es el tiempo del conocimiento del ocio. Todo es ocio para aquel que disfruta de la vida como regalo de la Existencia.

Seamos ociosos, jubilados y jubilosos, amando nuestra verdadera condición.


EXPERIMENTO Y JUEGO CON LA CONSCIENCIA.

 

Caminar conscientemente también es una práctica.

Practícalo durante la duración de este módulo, según tus circunstancias personales.

Caminar conscientemente es una práctica que aporta salud física, mental y espiritual.

Te conecta con la tierra y armoniza los 4 elementos que constituyen tu cuerpo físico.

 

 

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