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El problema de la proyección. Cómo identificarla y transformar nuestra visión. 

El problema de la proyección. Cómo identificarla y transformar nuestra visión. 

Todos hemos tenido alguna vez proyecciones mentales.  

¿En qué consisten éstas?  

El problema de la proyección.

En adicionar a nuestra visión de los objetos ciertas cualidades que no poseen y que la primera impresión es tan rápida y difícil de separar entre lo real y lo imaginario. 

A todos nos ha sucedido que caminando hemos visto cierto objeto en la lejanía, por ejemplo, una bolsa de un color y forma determinados, y hemos asumido de inmediato el impacto visual y una breve conversación mental interpretativa…  ”Eso es un hombre recogiendo algo en el suelo”… y cuando nos hemos acercado observamos que es una simple bolsa de basura con forma humana tirada en el suelo.

Aquí la mente está siendo engañada por el velo de la ilusión, lo cual es la parte grosera asociada a la conciencia que está empañada por esos paquetes de memoria.

Por lo tanto, está yendo más allá de su esfera natural de actuación, y por eso, conocemos de inmediato que toda expectativa irreal nos muestra un estado irreal de visión de nosotros mismos. 

O bien, nos hemos sentado en un banco con el espíritu de descansar y sentir la calidez del solo que asoma en esos momentos. Sentados hemos percibido el roce de los cálidos rayos y a continuación si las nubes tapan el horizonte, empezamos a percibir el aire y la sensación de frío empieza a asomar en nuestra mente, la cual interpreta eso como “desagradable” o “agradable” de forma automática, emitiendo un juicio de valor y una conclusión: “Si te quedas aquí te vas a resfriar”.

Este tipo de automatismos pertenecen al cuerpo sutil que busca la preservación natural de la temperatura o rango de ellas en las que el cuerpo se siente dichoso o feliz. Es, por tanto, ese estado natural de felicidad lo que vamos buscando, no la sensación de frío o calor y su interpretación, sino la esencia de ese estado interno. En este caso, el funcionamiento en su esfera es el adecuado. 

 

El patrón mecánico

Este proceso se refuerza por el mecanismo de la racionalización excesiva.

Es decir, la mente acostumbrada a entender o intentar entender todo en base a su experiencia previa, para poder enmarcar un hecho y poder ser transmitido, es en primer lugar reducida en su energía primaria a energía intelectiva.  

Este proceso de construcción mental está arraigado en personas excesivamente intelectuales que viven unos valores heredados en el entorno y que internalizan como guías o ideales a desarrollar.  

Aunque los ideales son deseables, tenemos que tener en cuenta que una conducta moral puede encerrar un cierto tipo de error cognitivo que no percibimos, debido a un mecanismo de imitación.

Cuando un valor no cumple una expectativa práctica, produce una fisura energética en el Ser, y por tanto, abre una brecha interior que produce separación.  

Cómo identificarla y transformar nuestra visión.

Todo esto es debido a una imagen distorsionado de nosotros mismos, que prudentemente diagnosticada puede corregirse con una medicina adecuada.  

Sin diagnóstico es imposible destruir la enfermedad, pues la ignorancia de nosotros mismos se mantendría circunscrito a un método que puede funcionar o no, ya que su validez no nace de una forma directa de nuestro interior.  

Si no existe este giro interior, es decir, si no dudamos de la posibilidad de estar errados, no podemos tomar conciencia de la deficiencia cognitiva que lleva implícita.

No logramos pues ver el alcance global que tiene un impacto concientivo no neutralizado por nuestro estado adecuado interior.  

Las distorsiones que se producen en el exterior no pueden ser comprendidas si no corregimos nuestra visión interior de nosotros… y ahí es donde se pone a prueba nuestra capacidad de discernimiento para poder eliminar aquello que no es duradero ni eterno. 

Si mantenemos una autoobservación serena y un actuar con unos valores adecuados a las expectativas reales, entonces estamos iniciando el camino del Dharma, aunque esto no sea suficiente para entender plenamente todavía la visión real de quienes somos, pues todavía se mueve en la limitación de la mente y las emociones, que tienen un principio y un final. 

Y es que la mente fagocita lo vital, mientras que alimenta lo artificial… ese es el poder de la Ilusión, Maya.

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No es un curso al uso.

No implica una metodología.

No es un curso para ser memorizado y después aplicado.

Intento que se despierte la Comprensión.

Esta Comprensión no es en absoluto intelectual.

Todos estos contenidos y conceptos que te muestro no van dirigidos a tí como persona.

Todo lo  contrario, intentan derribar la idea o sensación de ser una persona, atada a un cuerpo, a una mente individual y a unas circunstancias determinadas en tu vida diaria.

Pero, paradójicamente, al arrancar del núcleo de tu Conciencia pueden producir la eclosión del despertar.

Este despertar es único e irrepetible para cada individuo. No toma una forma determinada o patrón general, sino que depende del condicionamiento impuesto en tí, sobre tí y que te domina, de momento, totalmente.

No te tomes esto como un reto, sino más bien como un viaje, una aventura hacia el autodescubrimiento.

Todo lo que puedas observar sin el filtro del recuerdo y la anticipación es Real.

El presente anula totalmente los problemas.


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Un corazón tranquilo

Un corazón tranquilo

Vivir libre del miedo
(- Foto cedida por Gerardo Salas Laferriere – )

Vivir libre del miedo.

Vivir libre del miedo, la ansiedad y las preocupaciones no parecen tareas fáciles para el ser humano. Vivimos contraídos, asustados, aislados en un universo personal de conflictos y tensiones externas. 

Queremos la paz y ni siquiera nos aguantamos a nosotros mismos cuando estamos en soledad.

Este “yo” que creemos ser, nos mantiene en una actividad incesante durante nuestro estado de vigilia. Tan sólo para colmar nuestras necesidades físicas, psicológicas y de relación.

De esta manera, la vida se convierte en un incesante carrusel de acontecimientos, muchas veces impredecibles, donde nos sentimos arrastrados a actuar según un modelo de comportamiento.

No tenemos tiempo para estar con nosotros mismos en plena soledad, sin el coloquio incesante de nuestra propia canción psicológica. No sabemos o no hemos aprendido a vivir en una relación con los demás sin filtros estereotipados, sin papeles o máscaras, que aparentemente nos protegen de los demás, pero que a la vez nos aíslan de todo lo que nos rodea. En esta situación, toda comunicación es imposible. Se impone el “autismo del individuo”, carente de sensibilidad, que busca evitar el dolor y buscar obsesivamente el propio placer. Darse cuenta de este estado de cosas, es un síntoma de salud.

Nuestro mundo actual.

Vemos cómo los países se destruyen unos a otros. La cerilla de la violencia, arrasa el bosque del bienestar acumulado durante decenios. En menos de cinco segundos, la situación se desborda, aniquilando gente inocente que están exentas de responsabilidad criminal o delictiva. En nombre de la denominada democracia, son explotados y saqueados pueblos de distintas nacionalidades, presas de la ambición de unos cuantos despiadados y miserables grupos de poder económico. El hombre agredido que perdió a su familia, abraza y desvirtúa el mensaje de las religiones universales, para consagrar su venganza, larvada durante tantos años.

Uno se pregunta entonces, cuánto tiempo durará esta locura de muertes y terror.

Y no encuentra respuesta.

Quizás sea algo impuesto en la condición humana, que tan sólo esta sangría puede rebajar el nivel de egoísmo acumulado durante siglos.

Este planeta no conoce la paz. No sólo la paz del intermedio entre dos guerras, sino la paz de un corazón tranquilo, que esté más allá de las circunstancias del entorno. Este “yo” ha dividido el mundo en naciones, razas, religiones, ideologías, filosofías, creando y sembrando la desconfianza y el temor entre seres humanos, alejados por sus distintas costumbres, modos de vida e idiomas.

La palabra ha dividido al individuo, del cual sólo quedan rastros de miseria e iniquidad. Es la torre de Babel de nuestros tiempos, donde se ha perdido la perspectiva global de un mundo en el que todos habitamos.

Nuestra sociedad

El político ha tomado la responsabilidad del pueblo. Pero éste se ha vendido anteriormente a la ambición y el enriquecimiento proporcionado por los poderes económicos ocultos. Éste no conoce las devastadoras consecuencia de sus actos, adormecido entre sus objetos de placer, distraído por su opulencia e insensibilidad hacia los más desfavorecidos. Su vida es un antiejemplo, guión vital a no seguir.

Estos grandes hierofantes de la escena comunicativa han pervertido el lenguaje con sus actos violentos, pregonando la igualdad y la solidaridad, y retirado su mano diariamente al hombre desvalido y sin futuro. Este divorcio entre su palabra y sus actos, es el signo de nuestros tiempos, donde no se respeta la esencia de la realidad última del ser humano.

Tomar parte en sus exquisitos modos de presentarnos nuestra obligación de apoyarlos, es una forma de suicidio colectivo.

En cierta forma, retratan nuestra propia enfermedad, inevitable degradación de nuestros principios más elementales.

Es la corrupción del alma humana la que está en juego. No la de un sólo individuo, sino la de toda la humanidad, que destila la peste de un pensamiento que ha abocado al hombre a su declive espiritual.

En este panorama tan desolador, nadie será salvado por otro alguien.

Esa esperanza ha matado a muchos seres humanos, que exterminan a otros en nombre de un paraíso futuro, un edén diseñado sólo para mártires de ideologías fanáticas. La denominada esperanza del hombre común y corriente (que no es distinta a la del creyente), depositada en una ideología política no deja de ser igual. Pura especulación mental, producto del adoctrinamiento residual de la colectividad, dividida en facciones que enarbolan un slogan en contra de otros.

Es la ley del péndulo que no encuentra nada más que parcheos a las situaciones reales de conflictos entre individuos.

¿Existe alguna salida?

Si existe una salida, ésta debe ser comprendida más allá de las estrecheces de una mente adoctrinada en el simple bienestar de unos pocos.

Debe ser justa para todo individuo.

Pero no puede ser vista como tal por el individuo.

Él vive sumergido dentro del conflicto onírico autocreado por su propia mente conflictiva. Él es parte del conflicto y como parte no puede ver toda la situación, tan compleja y profunda.

Debe por tanto sumergirse en las raíces de este conflicto separativo, en este rompecabezas o crisol de imágenes impuestas en su condicionamiento. Investigar la realidad o sustancia de estas creencias que le aprisionan y amarran al sufrimiento sin tregua. Bucear en esta Conciencia que es la Conciencia de toda la humanidad no es algo sólo para los pocos, pero sí para aquel/lla que ha decidido vivir/se sin conflictos.

Representa un salto cuántico, un despegue de todo lo heredado como ciudadanos de un determinado país, religión o nacionalidad.

En cierto sentido, él tiene que ir más allá de la palabra, más allá de sí mismo, del pensamiento rutinario, para descubrir si existe algo que pueda ser denominado como puro, no manchado por la codicia del hombre.

Es entonces, cuando puede acontecer una nueva religión, sin discípulos, ni ideología.

Es la huella del hombre nuevo, renacido en las aguas cristalinas del manantial de la Paz, la Unidad y la Belleza, donde el único combate posible es contra la tiranía y la dictadura del pensamiento fraccionario, divisivo y limitante del individuo.

Un corazón nacido de este descubrimiento, se vuelve así un espejo nítido, donde el mundo onírico pierde su poder hipnótico sobre la mente egoísta. Y libre de sí mismo, encuentra altura y se pierde en la inmensidad inabarcable de una Paz real, nunca soñada, pero siempre presente allá donde Él pisa.

Un corazón tranquilo…

Extractos gratuitos de libros y talleres

Extractos gratuitos de libros y talleres

Libros y escritos.

Esta página está orientada para mostrar aquellos mensajes esenciales que ayuden a despertar el corazón dormido de la Conciencia en cada uno de los estudiantes del Vedanta. Son extractos de mi primer y segundo libro que ofrezco de manera gratuita para el lector ávido de esta enseñanza.

No son un cuerpo doctrinal en sí. No lo intentan. Para ello, estoy diseñando un esqueleto de enseñanzas fundamentales para tomar impulso en el ascenso del Ser.

Les llamo “Juegos y experimentos con la Conciencia“.

Constituyen un puntero hacia la Verdad, mi aportación para compartir el despertar espontáneo y natural.


Extracto de Caminando hacia el Vacío

 


 El Silencio


El ciprés me lo mostró


 

 

Encontrando a mi gurú

Encontrando a mi gurú

gurúNo sé si te has preguntado alguna vez qué es la honestidad. O si te lo has preguntado, a lo mejor, hayas encontrado en ella alguna respuesta para tu vida. No está de moda la honestidad. Nunca fue una moda. Por eso la traigo a colación.

¿Qué es honestidad?

Seguro que tienes una idea preconcebida sobre este término. Seguramente te viene a la mente alguna persona que hayas conocido. Puede ser el autor de cierto libro que te ha inspirado y que transmite esta escurridiza esencia.

Algunos no encontrarán en esta pregunta más que un simple galimatías filosófico. O simplemente un juego del conocimiento y de la memoria. Un responder desde lo conocido, desde lo leído. O bien, desde lo escuchado a través de otros.

Pero yo no te la planteo de este modo.

No es juego de preguntas y respuesta, como los que ves en televisión. No hay premio. No hay siquiera certidumbre de que alcances a conocer el fallo del jurado. Ni a lo mejor garantías de satisfacción al cliente. No es un servicio post-venta.

Puedes tomártela como un juego…pero un juego infantil. Sí. Como cuando éramos unos niños. Donde jugabas sólo por el placer de jugar. Para eso, solo debe haber un requisito. Elimina todo lo que sabes del tema. Y escúchala ahora, en este momento, cuando te la lanzo.

Es una pregunta muy poderosa. Yo la igualo a preguntar ¿Quién Soy Yo?

Es una pregunta significativa. Si la enfocas desde el punto de vista vital. No separado de tí, o de tu mente. No. Sino preguntar para descubrir. Descubrir la esencia, la fragancia que desprende la flor de la honestidad.

No la pases por alto. Es una pregunta que quema. E incluso te puede matar. Me refiero a tí. A tu ego. Es peligrosa. Muy perjudicial para el ego. Sulfuro que corroe las entrañas.

Aquí os recojo la definición que arroja mi amada Wikipedia sobre este término:

“La honestidad (Del latín honestĭtas, -ātis1 ) o también llamado honradez, es el valor de decir la verdad, ser decente, recatado, razonable, justo y honrado. Desde un punto de vista filosófico es una cualidad humana que consiste en actuar de acuerdo como se piensa y se siente. Se refiere a la cualidad con la cual se designa a aquella persona que se muestra, tanto en su obrar como en su manera de pensar, como justa, recta e íntegra. Quien obra con honradez se caracterizará por la rectitud de ánimo, integridad con la cual procede en todo en lo que actúa, respetando por sobre todas las cosas las normas que se consideran como correctas y adecuadas en la comunidad en la cual vive.

En su sentido más evidente, la honestidad puede entenderse como el simple respeto a la verdad en relación con el mundo exterior, los hechos y las personas; en otros sentidos la honestidad también implica la relación entre el sujeto y los demás, y del sujeto consigo mismo.

Honestidad y honradez, términos originariamente distintos, se han aproximado con el lapso del tiempo y la influencia del idioma inglés; de tal modo que se está produciendo una suerte de refundición de ambos para aludir a la definición de honradez, siendo ésta sólo una de las acepciones del vocablo “honestidad”

Ahora, olvida esta parrafada anterior.

Deposita tu pregunta en tu corazón. La mente no sabe. Por eso tiene que preguntar. El corazón tiene la respuesta. Pero contesta a su manera. No le impongas un tiempo. No lo oprimas con una respuesta inmediata. Déjalo reposar allí.

Si has hecho esto que te sugiero, pueden quizás también venirte preguntas de este tipo surgidas a partir de la primera:

¿Yo soy honesto/a?

Si no lo soy, entonces me pregunto y te preguntarás posiblemente, ¿cómo es posible identificar a una persona honesta?

Es perfectamente válida, pues puede surgir. Buscar a alguien totalmente honesto. Es un impulso que surge cuando al observarnos vemos que no lo somos. Es humano. Y un hecho cuando surge en nuestra mente como un objeto de la Conciencia. No lo niegues.

Evidentemente, el que pregunta, debe conocer lo que implica esta definición. Y no solo quedarse en la mera superficie, en la piel del concepto. Es decir, no entenderlo intelectualmente, sino haber integrado la plena y total honestidad en su vida diaria.

Cómo si no puede el individuo siquiera entender, llegar a colegir o “intuir” que el que está enfrente es una persona honesta.

Evidentemente, te habrás dado cuenta, que si el que pregunta esto cumple estos requisitos, entonces ¿para qué va a buscar fuera a “alguien” que los posea?

Es un absurdo.

También te habrás dado cuenta, que nunca, “ninguna persona” puede SER honesta. La misma identificación con la persona, es deshonestidad.

La persona es un conjunto de recuerdos en la memoria del soñador que se imagina aparte de su pensar. Aunque no lo es.

Luego, el pensamiento “yo” se pregunta a sí mismo, si puede alcanzar la plena honestidad. Cuando es él quien ha creado la deshonestidad, la ilusión de separación de la propia pregunta. La pregunta es el inquiridor de la pregunta. Están hechos de la misma naturaleza del propio pensar. Ambos son limitados. Constreñidos en su propio y reducido espacio de conciencia. Por tanto, no puede alcanzar a comprenderla plenamente. Evidentemente, porque es irreal… El personaje que hace la pregunta no existe. Tan solo en la memoria. Por tanto, no es lo real. Es lo irreal queriendo conocer lo Real.

Tampoco algo que estuviera al alcance del personaje soñado. No por ser imposible, sino porque la pregunta y el que pregunta deben desaparecer, para que la respuesta aparezca.

La persona como decía en una publicación de Tarsila Murguia en:

https://www.facebook.com/tarsilamurguiamorales/posts/10206883258534437

donde recoge el bello texto de Wei Wu Wei nos refleja el engaño, siempre oculto para la persona, pero evidente para el corazón del Ser.

¿Por qué estás triste?…

Porque el 99.9 por ciento

De todo lo que piensas,

Y de todo lo que haces,

Es para ti mismo –

Y no hay ningún ‘ti mismo.’

-Wei Wu Wei

  • Las cualidades y certificaciones de un gurú.

Esto enlaza con la compulsiva necesidad de encontrar alguna pista, alguna marca distintiva que permita certificar a un gurú verdadero. Una prueba. Esto es un hecho muy común en todos los círculos de trabajo en el crecimiento espiritual. Es el punto de partida para depositar tu confianza. Un signo, una marca para poderte acercar a su mensaje. A todos nos ha ocurrido.

Pero antes hay que conocerlo. Analizarlo. Así piensas. Y así generalmente actúas.

Buscar algún fallo en el comportamiento del maestro o conferenciante o iluminado.

Hay tantos términos para definirlos. Ser un detective del error humano. También del divino. Porque tú conoces lo que es las cualidades divinas. Tienes un modelo. Un ideal. No lo niegues. Crees saber cómo debe comportarse. Qué cualidades debe tener.

Si debe estar sano. La edad también importa. Incluso el sexo. Si es mujer entonces puede no estarlo. Si come lechugas, entonces está realizado. Si hace milagros, entonces es un liberado. Si habla dulce, entonces es un Maestro de Amor. Si está casado, entonces no puede entrar en el círculo de gurús. Mejor con referencias. Peor si no te contesta directamente a tus preguntas. No debe tener ira. Siempre tiene que estar contento, feliz. La encarnación de la paz. Hablar despacio. Cuanto más lento, mejor. Una mente zen. Si sabe sánscrito y recita mantras, entonces seguramente ha llegado al final del camino. Si no tiene sexo, si no ve la televisión, si se ríe poco, si no cuenta chistes, si no dice brusquedades verbales…en fín, todo lo que se te ocurra.

Pero yo te digo que esto es cero. Nada. Nothing. Que el que transmite esta enseñanza no es medible. Y esto te desilusiona. Claro. El cuento de hadas termina. La quimera se desvanece.

Pues no. No existen pruebas dentro del terreno de la dualidad de la autenticidad de un ser realizado. No las vas a encontrar. Aunque te resistas a aceptarlo.

Los moldes se rompen. Y además tiene que ser así. Como si no puede ayudarte. ¿Desde un modelo terapeútico? Para eso tienes a otros. Estos continuarán razonando con tu yo. Hacerlo más adaptable. Pero no te sentirás completo/a.

Él no juega tu juego. No tiene un patrón de comportamiento. Se descubrió sin imagen. Sin anticipación ni memoria. Él está muerto. Y muy vivo a la vez. Es la paradoja del loco-cuerdo. Juega con tu locura y te arrastra hacia su cordura.

Así que sólo tienes una elección. Encuentra tú tu propia honestidad. Y ya no te surgirá la idea de buscar un gurú.

Y es que buscar, la búsqueda, es el lastre. Cuando la búsqueda es aniquilada, el gurú aparece.

El gurú ERES TÚ.

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